Sábado, 23 Octubre 2021

El itinerario de las cuatro tumbas de Juan Pascual Pringles

Publicado el Domingo, 04 Julio 2021 09:13 Escrito por Juan José Laborda Ibarra

Días pasados, funcionarios provinciales del área “Patrimonio Histórico y Cultural” de San Luis iniciaron ante la “Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos” con sede en la ciudad de Bs As., el trámite correspondiente para que se autorice un nuevo cambio de destino de los restos mortuorios del Coronel Juan Pascual Pringles.-

Esto se debe a que la citada Comisión Nacional ejerce, en virtud de la ley N° 12.665 y su modificatoria N° 27.103, la superintendencia sobre todos aquellos monumentos, lugares o bienes del país considerados de valor histórico, artístico, cultural o arqueológico. Sin perjuicio del resultado del trámite iniciado recientemente por las autoridades provinciales – y que deberá materializarse con el dictado de una ley provincial especifica-, cabe recordar, a modo de breve reseña histórica, que desde el día 21 de Julio de 1968 hasta la actualidad, los restos mortuorios del Coronel Juan Pascual Pringles yacen en la Iglesia Catedral de San Luis, bajo la custodia de sus autoridades. Este destino específico fue el que dispuso la Ley Provincial N° 2046 de fecha 23 de Octubre 1948, dictada durante el gobierno justicialista del Dr. Ricardo Zavala Ortiz, y ejecutada treinta años después, a instancias de grupos sanmartinianos locales, mediante Decreto N° 1747 de fecha 21 de Junio de 1968, del entonces Gobernador militar Matías Laborda Ibarra.

Retrocediendo un poco en el tiempo, desde el día 19 de Marzo de 1831, fecha en la que el Coronel Pringles encontró su muerte en manos de soldados de Facundo Quiroga, los restos mortuorios del héroe puntano comenzaron un itinerario histórico que bien podría —o debería, mejor dicho— ser novelado.

Primigeniamente, su cadáver fue trasladado desde el paraje Chañaral de las Animas a la Ciudad de San Luis, y depositado en una tumba anónima para evitar que sus enemigos le cortaran la cabeza, colocarla luego en una pica y exhibirla en la plaza pública, como era la macabra costumbre en aquella época.

A mediados del mes de Abril de 1865 —34 años después del deceso del Coronel Pringles— el entonces Gobernador de la Provincia, Juan Barbeito, solicitó que se revelara el secreto que giraba en torno a la referida tumba anónima, siendo el destinatario de dicho pedido, su amigo Esteban Adaro, único poseedor de esa información.

Reynaldo Pastor recuerda que al finalizar su mandato, el saliente Gobernador Barbeito expresó con cierto remordimiento ante la Legislatura Provincial las siguientes palabras: “mi gobierno ha mirado como una ingratitud indisculpable que en el lapso de tiempo de tantos años, nadie se haya acordado del Cnel. Pringles, que se consagro desde su juventud a combatir por la sacrosanta causa de la independencia… Tan desgraciado ha sido, que ningún gobierno pregunto dónde estarán los restos de este ilustre soldado que tantos días de gloria proporciono a la patria… Llenar ese descuido se propuso mi gobierno encargando la exhumación de sus restos a un compañero de armas, que con sus lágrimas había sellado su tumba…”.

Habiendo abandonado el anonimato por iniciativa del Gobernador Barbeito, los restos del Coronel Pringles fueron trasladados – como segunda tumba-, al Cementerio de la Iglesia Matriz, entonces ubicada en la intersección de las actuales calles “9 de Julio” y Rivadavia de nuestra Ciudad de San Luis.

Con posterioridad, en el año 1895, sus restos fueron nuevamente trasladados – como tercera tumba-, al Cementerio Central, hoy “Cementerio San José”, a un monumento construido por el Gobierno de Lindor Quiroga mediante un subsidio de $ 4.000 que le había otorgado a la Provincia de San Luis el Presidente de la Nación José Evaristo Uriburu a raíz de la conmemoración del primer centenario del natalicio de nuestro héroe (17 de mayo de 1895).

Fueron pasando los años hasta que en el año 1948, en ocasión de la celebración de un nuevo natalicio, la entonces titular del Consejo de Educación Provincial Sta. Zulema Edith Cortez Aparicio en su discurso conmemorativo les pidió a las autoridades provinciales presentes -Gobernador Ricardo Zavala Ortiz y Presidente de la Legislatura Víctor Waldino Endeiza-, que los restos de Pringles debían ser trasladados a la Catedral de San Luis.-

Dijo entonces: “Pido al S.E. el señor Gobernador de la Provincia y a las altas autoridades que los restos guardados en el cementerio local, sean traídos a nuestra catedral…, Así como la Catedral Metropolitana de nuestra Gran Capital Buenos Aires, guarda los restos del Santo de la Espada, el inmortal San Martín, y la de Salta los del no menos heroico Martin Miguel de Güemes…”.-

Unir “iglesias” y “sepulturas heroicas” fue lo que sucedió en muchas provincias argentinas, como fue el caso de Ciudad de Buenos Aires, Córdoba y Mendoza.-

En la Iglesia de Santo Domingo de la ciudad de Buenos Aires, se encuentran depositados los restos del General Manuel Belgrano. En la Catedral cordobesa, en su atrio, yacen los restos de sus máximos héroes provinciales: los ex gobernadores Juan Bautista Bustos y José María Paz. En la Basílica de San Francisco Solano de la Ciudad de Mendoza, yacen los restos de la hija del General San Martin, Merceditas, su esposo Mariano Severo Balcarce y una de sus hijas.-

Días después de aquel discurso de 1948, fue presentado en la legislatura provincial con fecha 11 de Octubre el proyecto de ley que ordenaba el cambio del lugar de los restos del Coronel Juan Pascual Pringles.-

Por unanimidad de votos el 23 de Octubre fue sancionada la Ley N°2046.-

La firmaban sus autores Diputados Carlos Juan Rodríguez Jurado y Antonio G. Cortez Aparicio, y las autoridades de la Cámara, el Presidente Víctor Waldino Endeiza (posterior Gobernador) y Domingo Simón, como Secretario Legislativo.-

En su artículo 1° se disponía de manera imperativa el traslado de los restos de Pringles a la Iglesia Catedral de San Luis, “para su guarda y destino definitivo…”

Tuvieron que pasar casi 30 años, para aquella esa decisión legislativa se cumpliera.-

El Gobierno militar de entonces a cargo del Coronel Matías Laborda Ibarra, la cumplió mediante el dictado del Decreto N°1747 de fecha 21 de Junio de 1968.

Por este decreto, se creaba una comisión ad-honorem integrada por distintos representantes de la fuerza vivas locales –Junta Cultural Sanmartiniana, FFAA, Iglesia Católica, etc.-, con la misión de materializar el mandato de la Ley Nª2046.

Los restos de Pringles fueron trasladados -hacia su cuarta tumba-, “para su guarda y destino definitivo” del Cementerio Central a la Catedral de San Luis.

Fue el domingo 21 de julio de 1968 en horas de la mañana.-

La cureña conteniendo sus restos recorrió las calles céntricas de esta Ciudad -Balcarce, Chacabuco, 25 de Mayo, San Martin, Junín y Rivadavia y para así terminar en la misma Catedral.-

Un cordón humano formado por alumnos de todas las escuelas de San Luis acompañó el recorrido del último traslado de los restos mortuorios de Pringles.-

La presencia de efectivos del Regimiento de Granaderos a Caballo embellecían las imágenes de ese momento.

La prensa local dijo que hubo dos discursos, el del Gobernador que “entregaba” los restos, y el del Obispo Monseñor Carlos María Cafferata que los “recibía como depositario y custodio”.-

El Gobernador de entonces, seguramente inspirado en la Ley N°2046 de Zavala Ortiz, expreso: “Reverendísimo señor Obispo de San Luis: en

nombre de la provincia os hago entrega de los restos del coronel Juan Pascual Pringles, para que –de hoy en adelante-, los puntanos podamos exclamar ante su tumba: Coronel Pringles descansa en paz,…..”.-

Hoy el Gobierno de la Provincia, acompañado por el Obispado de San Luis, promueve un nuevo traslado de los restos de nuestro héroe máximo al Monumento de Las Chacras, el quinto desde su muerte en 1831.-

¿Sera esta su última tumba, para que el Coronel Juan Pascual Pringles pueda descansar definitivamente en paz?

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