Jueves, 28 Octubre 2021

Mujeres indígenas contra el terricidio

Publicado el Viernes, 21 Mayo 2021 13:41 Escrito por El grito del sur

Luego de dos meses de caminata, el Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir llegó a la Ciudad de Buenos Aires para manifestarse contra la violencia patriarcal y la explotación de la naturaleza.

Con el acumulado de dos meses de viaje, mañana llegará a la Ciudad de Buenos Aires la caminata de «Mujeres Contra el Terricidio». Formada por integrantes de las 36 naciones indígenas, la caravana que comenzó el 14 de marzo avanza desde diferentes puntos del país repudiando el terricidio y denunciando que la pandemia es un síntoma más de que hace tiempo el ser humano dejó de estar en armonía con la naturaleza. “Somos conscientes de que el terricidio no se resolverá con una ley, ya que es la sumatoria de todas las maneras de asesinar las diferentes formas de vida que ha planeado y ejecutado hasta aquí esta matriz civilizatoria impuesta. La solución es una absoluta y total revolución”, asegura el comunicado de la organización que se reunió esta semana con funcionarios nacionales en Casa Rosada. “La enfermedad más letal ha sido imponer una normalidad construida en oposición al orden cósmico, quebrantando la relación armónica y de reciprocidad con la Tierra”, suman, mientras desde las diferentes columnas sus pasos marcan el pulso de la tierra, repudiando el extractivismo y el epistemicidio de sus culturas.

El Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir surgió en 2013 con la intención de visibilizar y luchar por los derechos de las mujeres de los pueblos indígenas. Dos años después, realizaron la primera Marcha de Mujeres Originarias por el Buen Vivir, en la cual presentaron el anteproyecto de ley del Buen Vivir. A partir de ese momento participaron de diferentes eventos como el Foro Pueblos Originarios, Genocidio y Argentinización y el Campamento Climático Pueblos contra el Terricidio. También organizaron el 1er Parlamento de Mujeres Originarias e impulsaron la campaña Somos Plurinacional, a partir de la cual lograron cambiarle el nombre al histórico Encuentro Nacional de Mujeres. También formaron el Grupo de Educación Intercultural y la plataforma Hacedoras del buen vivir, donde venden sus artesanías y servicios. 

“Cuando hablamos de terricidio hablamos del asesinato constante de lo que algunos llaman el medio ambiente, pero para nosotras es una extensión de nuestro cuerpo. No es el humano y la naturaleza sino el humano en la naturaleza, porque somos una parte más de este sistema” explicó Romina Zarapei, de la nación Charrúa de Entre Ríos. “El terricidio es la muerte de todos los elementos vivos en la tierra y todo lo espiritual que conlleva. Acá en Entre Ríos se da con los agrotóxicos pero las hermanas del sur lo viven con las mineras y las represas, la contaminación de los ríos. Todo esto es parte de un plan que se reproduce a nivel global”.

Ahora las mujeres demandan que el terricidio sea considerado un crimen de lesa humanidad y lesa naturaleza y que se visibilice la problemática a nivel global. Para eso convocan este 22 de mayo en el Día Global contra el Terricidio a sumarse a las acciones que se realizarán de manera presencial frente al Congreso y virtual con el hashtag #Bastadeterricidio, recordando, en la previa a la celebración patria, que para muches la colonización no ha cesado. “Cuando la gente en las grandes ciudades se siente mal o encerrada considera que es un problema relacionado a la psiquis, pero nosotras creemos que tiene que ver con el equilibrio porque como seres humanos necesitamos la conexión con la naturaleza y no tenerla provoca algo. En ese sentido, la pandemia ha afectado a la salud mucho más allá de si tenés Covid o no. Lamentablemente, recién ahora mucha gente se da cuenta que no vive de un modo saludable y para nosotras eso también es el buen vivir”.

Las mujeres indígenas son tajantes: el cambio debe ser total y no existen medias tintas ni existen soluciones a corto plazo. Sin embargo, también entienden que no hay margen de espera y en ese sentido frenar el modo de producción actual se vuelve imperioso. “Con este modelo de explotación de la tierra no solo no producimos más alimentos, sino que los agrotóxicos no permiten que sean mejores. El modo intensivo asesina lo único que nos mantiene vivos: la tierra. La solución concreta es cambiar, no existen respuestas a corto plazo. Nosotros como pueblos milenarios no pensamos así porque sabemos que lo que hacemos hoy es para las próximas generaciones”

Además de reclamar por el medio ambiente, la agrupación de mujeres indígenas busca visibilizar la manera que impacta sobre ellas la violencia de género y cómo los dispositivos del Estado las revictimizan. Es por eso que, entre otras iniciativas, llevan adelante la campaña Basta de Chineo para denotar el abuso sexual a niñas y jóvenes indígenas por parte de criollos que sigue siendo avalado socialmente en muchas zonas de nuestro país. “El sistema estatal plantea soluciones que no son viables para las mujeres indígenas que no viven en ciudades. Acceder a un abogado, entrar a una página de Internet, llamar a un número de teléfono, son cosas que las hermanas muchas veces no pueden hacer y terminan desistiendo de realizar la denuncia. A esto se suma la complicidad machista, porque en pueblos chicos los mismos policías les dicen que no denuncien o directamente le avisan a los agresores”, agrega Romina, quien hace énfasis en las desigualdades a la hora de acceder a la justicia: “Ni que hablar de que si hablás en otras lenguas no te ponen intérpretes. Son muchas dificultades que el sistema no contempla”. 

“Estas palabras no salen de nuestras bocas, nuestros labios son habitados por el silencio. Las palabras salen de nuestros pies. Porque cuando la boca se cansa de gritar y su sonido se vuelve inaudible, es necesario entonces hablar con los pies. Es por eso que caminamos. Para que nuestros pies cuenten lo que a nuestras palabras no se les ha permitido narrar”, escriben las mujeres que caminan contra el terricidio. Son ellas, las que cultivan, las paren y amamantan, las cíclicas, las lunares y las terrenales, las que se alzan una vez más contra la deforestación, el abuso, la explotación y la violencia de este sistema capitalista y patriarcal. Para dejar claro que en este 25 de mayo no todes festejan.

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