Jueves, 28 Octubre 2021

La perspectiva de género, esa necesidad de encontrarse con el otre

Publicado el Domingo, 25 Abril 2021 19:55 Escrito por

De acuerdo con la Ley para la Igualdad entre Mujeres y Hombres, la perspectiva de género se refiere a la metodología y los mecanismos que permiten identificar, cuestionar la discriminación, desigualdad y exclusión de aquellos que se perciben mujeres.

Cuando hablamos  de perspectiva de género, se hace alusión a una herramienta conceptual que busca mostrar que las diferencias entre quienes se perciben  mujeres y hombres se dan no sólo por su determinación biológica, sino también por las diferencias culturales asignadas a los seres humanos.

¿Para qué sirve la perspectiva de género?

Nos ayuda a comprender más profundamente tanto la vida de les mujeres como la de les hombres y las relaciones que se dan entre ambos. Este enfoque cuestiona los estereotipos con que somos educados y abre la posibilidad de elaborar nuevos contenidos de socialización y relación entre los seres humanos.

El empleo de esta perspectiva plantea la necesidad de solucionar los desequilibrios que existen entre mujeres y hombres, mediante acciones como:

  • Redistribución equitativa de las actividades (en las esferas de lo público y privado).
  • Justa valoración de los distintos trabajos que realizan mujeres y hombres, especialmente en lo referente a la crianza de les hijes, el cuidado de les enfermos y las tareas domésticas.
  • Modificación de las estructuras sociales, los mecanismos, las reglas, prácticas y valores que reproducen la desigualdad.
  • El fortalecimiento del poder de gestión y decisión de les mujeres. 

La importancia de la aplicación de la perspectiva de género radica en las posibilidades que ofrece para comprender cómo se produce la discriminación de las mujeres y las vías para transformarla. 

Veamos algunos ejemplos en nuestras  prácticas cotidianas.

 Enfoquémonos en  las escuelas y centros recreativos, “el uso de un lenguaje sexista, la reproducción de estereotipos de género y la desigualdad en la distribución del espacio de esparcimiento”, ahora veámoslo con acciones concretas.

 Podemos decir que en la utilización del lenguaje se usa el masculino como genérico con la consecuente invisibilización de les niñas, les adolescentes, les docentes y les madres. A modo de ejemplo, en un primer grado un nene preguntó a su maestra: Si el domingo fue el día del niño

¿entonces porqué también les dieron regalos a las nenas?

El segundo aspecto es la vigencia de creencias de les docentes que atribuyen rasgos diferenciados de personalidad propios de mujeres y de varones. Podemos encontrar que se piensa que les alumnas son tranquilas mientras que les varones son más bruscos y agresivos.

 O también que existen preferencias de actividades según el sexo: les niñas preferirían las manualidades, la confección de láminas, la presentación de carpetas, mientras que les varones serían habilidosos para trabajos de huerta, carpintería, mecánica.

 Por último, en las escuelas se encuentra un uso del espacio desigual. El espacio de los patios abiertos o cubiertos suele ser el lugar de la cancha de fútbol o los aros de básquet, de uso predominantemente masculino. También, por ejemplo en las clases de Educación Física, los varones tienden a ocupar el espacio central del patio o de canchas y las mujeres los bordes o lugares periféricos.

La importancia de la aplicación de la perspectiva de género radica en las posibilidades que ofrece para comprender cómo se produce la discriminación de les mujeres y las vías para transformarla.

El reto más grande es eliminar los prejuicios y la resistencia que aún existen hacia la incorporación de esta perspectiva, lo que permitirá entender los alcances y posibilidades que traen consigo su

implementación para el pleno desarrollo del lugar donde vivimos.

 

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